Incendios de sexta generación: cómo enfrentamos los desastres en Chile

Incendios de sexta generación: cómo enfrentamos los desastres en Chile

Los mega incendios forestales y sus impactos generaron un debate en la UACh sobre los aprendizajes luego del desastre, el futuro escenario  y las medidas necesarias para enfrentarlo.

*Ver video de las presentaciones.

Las causas, impactos y también el ámbito normativo de los incendios fueron los aspectos que se abordaron en las tertulias científicas organizadas por el Centro del Clima y la Resiliencia (CR)2 y la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh.


La jornada se inició con la exposición del Dr. Mauro González, investigador del (CR)2 y académico de la UACh, quien comenzó refiriéndose a la tormenta de fuego que afectó el país en la temporada de incendios  2016 - 2017, cuando distintos mega incendios afectaron simultáneamente tres regiones. Los incendios ocurridos -estiman- no tienen precedentes y lo comprueba la cifra de la superficie quemada entre el 18 de enero y el 5 de febrero de 2017: 468 mil hectáreas.


“Es un problema global que se experimenta en distintas regiones del planeta dentro del contexto de sequías, condiciones meteorológicas extremas y un paisaje favorable a incendios de gran severidad y extensión”, señala el académico,  advirtiendo además que las estrategias tradicionales de prevención y extinción  están siendo superadas. En definitiva “esto requiere una rápida capacidad de adaptación a incendios de 5ta o 6ta generación, ya que el actual enfoque de prevención y supresión de incendios no reducirá la incidencia, la extensión ni el daño de incendios de esta magnitud”, sentenció.

 

Principales forzantes


Respecto de su origen, se sabe que el 95% de los incendios se debe a causas antrópicas, ya sea intencional, accidental o por negligencia. “Es notable  la intencionalidad de los incendios en algunas regiones del país que alcanzan casi  un 50%, por lo tanto tenemos que entender la causas subyacentes de esa intencionalidad”, indicó Dr. González.    


Además de las forzantes climáticas y humanas en la generación de incendios es necesario entender el rol del paisaje y la influencia de su uso y cobertura. En la temporada 2016-2017 en tan sólo dos semanas se quemaron cerca de 300 mil ha de plantaciones, lo que representa un 10% de la superficie de plantaciones a nivel nacional, “por lo tanto urge una estrategia seria y coherente, para una mayor resiliencia y reducción de la vulnerabilidad social, ambiental y económica del territorio afectado.  Y esto es, sin duda, clave considerando el escenario futuro que será tan o más favorable a incendios de gran magnitud. Aquí las Instituciones del Estado han actuado débilmente y con una absoluta falta de conducción y liderazgo”, afirmó.

Marco legal


Por su parte,  el Dr. Luis Cordero, investigador del (CR)2 y académico de la  Facultad de Derecho de la Universidad de Chile presentó su visión desde el marco legal, manifestando que uno de los principales problemas que observa es que el sector forestal se encuentra aislado de otros temas de política. “La política pública debe ser transversal. Depende de los sectores dejar de ser ´clubes de intereses focalizados´”, expresó.


Además, se refirió al modelo institucional, “el cual está fuertemente focalizado en la emergencia porque se gatilla cuando hay incendios de mediana o gran magnitud, por lo tanto sin catástrofe no hay autoridad pública en este tipo de asuntos y éste es el problema para abordar cambios estructurales como los que está viviendo nuestro país”, expresó. 


Agregó que “en este proceso de transformación asociado al clima y los cambios que explican los incendios debiéramos decir que el sistema institucional está muy debilitado y que  no tiene capacidad de reacción salvo en condición de catástrofe. Necesitamos un desastre para que opere y tome acciones”.


Debate 


Una de las principales conclusiones en las que hubo consenso se refiere a la homogeneidad del paisaje. En este sentido, enfatizan que las plantaciones forestales homogéneas y continuas  generan paisajes con alta carga de combustible, por lo que es relevante reducir su vulnerabilidad. “Ningún sector u actividad económica debe monopolizar el paisaje considerando el actual contexto de cambio climático. Es de alto riesgo y no podemos permitirnos eso como país”, opinó Dr. Mauro González.