La urgencia de restaurar nuestro bosque nativo y otros ecosistemas

La urgencia de restaurar nuestro bosque nativo y otros ecosistemas

Columna Dr. Antonio Lara, académico Facultad Cs Forestales y Recursos Naturales, UACh. Investigador Principal del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2.

*Leer columna en La Tercera.

Ha pasado casi un cuarto de siglo desde las primeras iniciativas bajo el principio y disciplina de la restauración de bosques nativos en Chile.  La restauración ecológica consiste en ayudar a la recuperación o re-establecimiento de un ecosistema que ha sido dañado, degradado o destruido. Las primeras experiencias de restauración se llevaron a cabo en bosques de alerce y araucaria. Posteriormente se inició la restauración de cuencas que proveen agua; otros proyectos se enfocaron en la recuperación de humedales y de la fauna silvestre.  La creación de la Red Chilena de Restauración Ecológica “Restauremos Chile” en el año 2014, marcó un hito, integrando a diferentes actores que persiguen el mismo objetivo: ayudar a la naturaleza a la recuperación de lo que ha sido destruido por diferentes acciones antrópicas (tala, incendios, sustitución por plantaciones, drenaje de humedales, contaminación de ríos, extinción local o disminución de la población de especies de fauna).


La Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la Universidad Austral de Chile ha liderado diversos proyectos con resultados exitosos. Uno de ellos llevado a cabo en la Reserva Costera Valdiviana desde el año 2006, el cual consiste en la corta de plantaciones de eucaliptos y su reconversión a bosque nativo mediante plantación de coigües y regeneración natural en un área total de más de 100 hectáreas. Esto con la finalidad de recuperar el servicio ecosistémico de provisión de agua. 


Sin embargo, en contraste con estos avances, se encuentran las cifras oficiales de evidencian una significativa pérdida de bosque nativo, reemplazado por matorrales, praderas, o sustituido para plantaciones y agricultura con un total de 242 mil ha entre 1996 y 2016. Diversas fuentes señalan que estas pérdidas, sumadas al área afectada por incendios y degradación de bosque nativo abarcan entre 60 a 70 mil ha anuales en las últimas dos décadas. Esta cantidad lamentablemente nos indica que lo logrado mediante nuestras iniciativas es poco comparado con lo que se ha destruido y se sigue destruyendo. 


¿Qué se debemos hacer entonces si los proyectos de restauración, creación de leyes en favor del bosque nativo, de Áreas Protegidas públicas y privadas no han sido suficientes? Se necesita que el Estado implemente una estrategia y plan nacional de restauración, que se modifique la ley de bosque nativo para aumentar y asignar bonificaciones específicamente a la restauración. También la modificación de otras leyes que permiten o promueven la destrucción de los bosques nativos y otros ecosistemas. Por ejemplo, el Código de Aguas y los subsidios al riego, que están impulsando el reemplazo masivo de los bosques en la zona central y su reemplazo por cultivos de paltos.


El futuro de la restauración de los ecosistemas en Chile depende de la voluntad del Estado y de esfuerzos individuales y colectivos, que involucren a la población de todas las edades y grupos sociales. Recuperando la naturaleza y ecosistemas de los cuales dependemos, podremos avanzar en la recuperación de las relaciones dentro de la sociedad.