Aprender en terreno: futura generación de ingeniero(a)s forestales se forma en bosques nativos

Aprender en terreno: futura generación de ingeniero(a)s forestales se forma en bosques nativos

Los bosques andinos del predio de la UACh San Pablo de Tregua recibieron a estudiantes de Ingeniería Forestal para realizar una práctica de aproximadamente una semana.

El trabajo en equipo en distintos ecosistemas boscosos es uno de los puntos fuertes de la carrera de Ingeniería Forestal en la Universidad Austral de Chile y, en particular la “Práctica integrada”, que se realiza a finales del tercer año de la carrera, es una experiencia educativa inolvidable para las y los estudiantes. Este año la actividad de terreno se extendió por 6 días en los cuales se trabajó principalmente en el predio de la UACh San Pablo de Tregua, de 2.200 ha en los Andes de la comuna de Panguipulli. 

A cargo del Prof. de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de esta casa de estudios, Pablo Donoso Hiriart, la salida a terreno se enfocó en diferentes bosques nativos del predio, entre los 600 y 1300 m de altitud, lo que motivó fuertemente a las y los estudiantes, quienes realizaron un arduo trabajo de campo. 

Desafíos y colaboración

Así lo expresó Constanza Barahona, estudiante de Ingeniería Forestal, quien destacó lo desafiante de esta experiencia. “La práctica integrada fue bastante desafiante en cuanto a la cantidad de trabajo y el tiempo que tuvimos para hacerlo. Inicialmente estaba muy emocionada con la idea de realizar un trabajo que integraría todo lo aprendido hasta el tercer año, una prueba general no solo de los conocimientos sino de los conocimientos aplicados en terreno, y luego en un procesamiento de datos para el que tendríamos un tiempo limitado. Y fue justamente eso, una experiencia desafiante, extenuante y también reveladora”, expresó.

“Para mí fue muy satisfactorio sentirme capacitada para la toma de datos en terreno, algunos días en condiciones adversas, mojados y pasando frío, pero donde lo más importante era terminar el trabajo de buena forma, porque eran los datos que necesitábamos para luego hacer una buena caracterización de la condición que estábamos estudiando. Luego, debimos realizar el procesamiento de datos en conjunto con la redacción del informe y su análisis”, destacó.

Esta práctica pone a prueba lo aprendido durante la carrera, potencia el trabajo en conjunto, la colaboración y capacidad de organizarse. “Lo que yo más rescato como aprendizaje es la integración de los conocimientos, la capacidad de tomar muchos datos y a través de ellos explicar una condición, encontrar respuestas respecto a las variaciones que observamos. Considero que como ingenieros forestales es esencial tener la capacidad de conectar la información, ser observadores en terreno y apoyar esas observaciones con una buena recolección y análisis de datos”, relató Constanza Barahona.

Para Felipe Soto, estudiante de la misma carrera, el hecho de trabajar con el bosque nativo fue muy positivo. “Si bien la experiencia fue ardua, fue maravilloso trabajar con nuestra flora endémica”, destacó.

Recalcó también que es el trabajo en equipo uno de los aspectos más importantes de este aprendizaje. “Junto con ello el aprender a ver el sistema bosque desde una nueva mirada técnica y poder dilucidar lo que está ocurriendo en el momento, o inclusive lo que ocurrió en el pasado y lo que ocurrirá en el futuro. Básicamente, el aplicar en terreno lo revisado en teoría es lo que más destaco en lo personal, puesto que me siento capaz ahora de entender y comprender lo que significa y ocurre en nuestro objeto de estudio tan preciado como lo es el bosque”. 

 “Si bien fue arduo, la labor que desempeñamos nos permitió una mirada más interespecífica de lo que estaba ocurriendo en cada condición muestreada en el bosque. En resumen, desarrollamos la metodología "per se" del ingeniero forestal, aplicada con el mayor rigor posible”, afirmó Felipe Soto. Para el estudiante 

El último día de práctica se desarrolló en el predio Las Palmas, también de la UACh, donde se tomaron los últimos datos necesarios para la elaboración del informe final. 

Pablo Donoso Hiriart también reflexionó con respecto a esta práctica, manifestando que “es un punto de inflexión luego de la cual el/la estudiante realmente siente que ha dado un paso clave en su progreso hacia convertirse en ingeniero/a forestal, habiendo integrado las materias de los primeros años en una experiencia intensa en medio de los bosques”.  

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