Columna de opinión escrita por el Dr. Óscar Thiers E., Decano Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales Universidad Austral de Chile.
El físico Richard Feynman alcanzó fama mundial, entre otros de sus aportes, por el famoso “dilema del restaurante”, un problema de teoría de decisiones que plantea si resulta mejor seguir ordeando el plato favorito (explotar) o arriesgarse con uno nuevo (explorar). La tensión entre explorar nuevas alternativas y explotar eficientemente el conocimiento ya adquirido y validado, permite reflexionar sobre el desarrollo de los países basados en recursos naturales y un enfoque responsablemente sustentable. Cuando una sociedad alcanza adecuados y, por cierta parte de ella, validados niveles de conocimiento técnico, productividad y desempeño, como lo serían una parte de la gestión en sectores forestal, agrícola o ambiental, surge la tentación de concentrarse exclusivamente en la explotación eficiente y efectiva de aquello que ya conoce y domina. Empero, la experiencia en otros países demuestra que las mayores transformaciones productivas, ambientales y sociales provienen de la decidida exploración de nuevas fronteras del conocimiento.
En el ámbito de los recursos naturales y forestales, la investigación, el desarrollo y la innovación constituyen mecanismos de exploración estratégica que permiten anticipar escenarios de cambio climático, desarrollar nuevos materiales, valorar servicios ecosistémicos emergentes, mejorar sistemas de restauración y generar soluciones tecnológicas o productos de alto valor agregado. Aunque esta exploración implica costos, incertidumbre y resultados que no siempre son inmediatos o seguros en su estado de formación o término, representa una inversión esencial e ineludible para ampliar el abanico de las opciones futuras de desarrollo y el consabido beneficio social.
Por ello, la conservación y protección de los recursos naturales (y forestales) no deben entenderse como objetivos opuestos al desarrollo, sino como la plataforma que permite sostener un proceso continuo de exploración y aprendizaje. Un país o sociedad moderna que aspire a un desarrollo sostenible y competitivo no puede conformarse con explotar eficientemente sus recursos actuales (algunos incluso finitos a escala humana); por el contrario, debe invertir deliberada y conscientemente en generar nuevo conocimiento base y aplicado sobre ellos. En términos de Feynman, las naciones que aún enfrentan desafíos de desarrollo tienen más razones para seguir explorando que para conformarse con las respuestas que ya conocen, pues nada nuevo se obtiene haciendo eficientemente lo mismo.