Escuela de Graduados Facultad de Cs. Forestales y Recursos Naturales

Estudiante de magíster investigó cómo impactan los bordes de caminos la presencia de fauna del sotobosque

El estudio de la Ingeniera en Conservación de Recursos Naturales, Scarlett Arzola Cisterna, se enfocó en tres emblemáticas especies nativas.

Con la tesis “Efecto de los bordes de caminos en la presencia de fauna del sotobosque en el Parque Oncol, valdivia, región de los ríos”, la Ingeniera en Conservación de Recursos Naturales, Scarlett Arzola Cisterna, se graduó del programa de Magíster en Ciencias mención Bosques y Medio Ambiente.

Para este estudio la profesional recibió el apoyo de una Beca de Magíster Nacional (número de folio 22252250) de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
“Mi objetivo principal fue evaluar cómo cambia la presencia de la fauna del sotobosque al comparar el borde de un camino de bajo tránsito con el interior del bosque. Específicamente, busqué estimar las tasas de actividad, comparar si la probabilidad de que ocupen estos espacios cambia y registrar cómo varían sus patrones diarios de actividad”, explicó.
Para el desarrollo de este estudio, la Ingeniera en Conservación de Recursos Naturales se enfocó principalmente en las tres especies nativas que tuvieron mayor representatividad en los registros de nuestro estudio: el monito del monte (Dromiciops gliroides), el chucao (Scelorchilus rubecula) y el hued-hued del sur (Pteroptochos tarnii).

Fauna y hábitat fragmentado
Estudiar los impactos de los bordes de caminos es muy relevante, ya que cuando el hábitat de una especie se ve fragmentado altera la estructura del paisaje y podría generar barreras que dificultan el movimiento de la fauna, aislando a las poblaciones. “Esto incrementa el “efecto borde”, donde la fauna de zonas interiores queda expuesta a cambios microclimáticos, como temperaturas más altas, mayor ingreso de luz y menor humedad. Los caminos son uno de los factores que generar este efecto borde”, recalcó.

Uso de cámaras trampa
La metodología que utilizó para este estudió consistió en la instalación de 43 cámaras trampa operativas a lo largo de 3,15 km en el camino principal de acceso al Parque Oncol, en Valdivia. “Para comparar los ambientes, instalé la mitad de las cámaras en el borde inmediato del bosque y la otra mitad hacia el interior. Como detalle metodológico, las cámaras apuntaban a una rama horizontal instalada manualmente en el sotobosque para aumentar las probabilidades de registrar las especies objetivo”, detalló.

La profesional señaló que -a grandes rasgos- los resultados reflejan que en caminos de bajo tránsito (a diferencia de las grandes carreteras), la fauna sí utiliza activamente los bordes del bosque en lugar de evitarlos. “Por ejemplo, el monito del monte presentó una tasa de detección significativamente mayor en la zona de borde. Por su parte, el chucao modificó su comportamiento temporal manteniendo la actividad durante el mediodía en los bordes”.

Finalmente, Scarlett Arzola plantea la hipótesis que la presencia de estas especies en el borde del camino podría estar explicado por la densa cobertura vegetal presente en los bordes de los caminos, especialmente de quila, que funcionaría como un refugio para la fauna estudiada.

 

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