Estudio de magíster del Ingeniero Forestal Cristopher Fernández investigó cómo crecen y se comportan árboles híbridos de raulí -roble.
Un aporte que permitirá contar con nuevas alternativas para el manejo forestal en Chile es la tesis de Cristopher Fernández Villegas, con la cual obtuvo este 3 de julio de 2026 el grado de Magíster en Ciencias mención Bosques y Medio Ambiente en la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh.

Su trabajo denominado “Hibridación interespecífica en Nothofagus: Desempeño temprano y potencial para producción de madera de alto valor, restauración y manejo forestal” fue patrocinado por el Dr. Fernando Droppelmann y tuvo por objetivo evaluar cómo se comportan y crecen árboles híbridos de raulí x roble a los 4 años en comparación con sus especies parentales. Con esto se busca abrir nuevas opciones para el manejo forestal en Chile, combinando la producción de madera de alta calidad con la restauración y recuperación de los bosques nativos.
¿Qué es un híbrido?
En el ámbito forestal, un híbrido es un árbol que nace del cruzamiento de dos especies distintas, pero que pertenecen al mismo género. Esta combinación busca “lo mejor de dos mundos”, es decir, un árbol que combina las características más deseadas de cada especie: la forma, sanidad y calidad de la madera de raulí, y la amplia distribución y buen crecimiento de roble.
Cristopher Fernández explicó que este estudio se realizó en un ensayo experimental plantado en agosto de 2020 en el predio El Carmen de Trafún (propiedad de Bopar S.A.), ubicado en la comuna de Panguipulli, región de Los Ríos. Las plantas utilizadas fueron producidas mediante propagación vegetativa en el Centro de Desarrollo Genético y Propagación de Especies Nativas (CDGP) de la Universidad Austral de Chile.
“Los resultados mostraron que los híbridos tuvieron una buena adaptación a las condiciones del sitio, alcanzando cerca de un 80 % de supervivencia después de cuatro años”, señaló el profesional, que actualmente se desempeña como investigador asociado de la Cooperativa de Mejoramiento Genético Forestal.
“Además, se identificaron individuos que crecieron significativamente más que el promedio e incluso superaron el desempeño de árboles puros de raulí y roble. Algunos de los mejores híbridos presentaron hasta un 30 % más de altura y más de un 40 % de incremento en DAP respecto al promedio de la población evaluada. Junto con esto, confirmamos que existe una fuerte base genética para seguir seleccionando y mejorando estos individuos, lo que abre enormes oportunidades para desarrollar material forestal de alto valor en el futuro”, agregó.

Los primeros antecedentes de híbridos de raulí y roble en Chile fueron descritos hace varias décadas en poblaciones naturales; sin embargo, durante mucho tiempo se contó con poca información sobre su comportamiento en plantaciones. En los últimos años, gracias al financiamiento de FIA y del Gobierno Regional de Los Ríos, se han desarrollado proyectos específicos para propagarlos de forma controlada, establecer ensayos experimentales y evaluar su crecimiento en terreno. Esto ha permitido pasar de observaciones puntuales a contar con respaldo científico sólido que demuestra su tremendo potencial productivo y de restauración.
Con los avances logrados en diversos estudios de la UACh que siguen esta línea, Cristopher Fernández opina que estos híbridos tienen una proyección muy interesante para el sector forestal chileno. “Los resultados obtenidos muestran que pueden transformarse en una herramienta complementaria para producir madera de alto valor, restaurar áreas degradadas y enfrentar de mejor manera los desafíos asociados al cambio climático”.
Aunque aclara que aún es necesario continuar evaluándolos en distintas zonas y a edades más avanzadas, explica que la evidencia obtenida hasta ahora indica que existe un grupo de híbridos con características sobresalientes y con potencial para integrarse a futuros programas de mejoramiento genético y restauración de bosques nativos.
“Además, actualmente se cuenta con 15 ensayos de híbridos distribuidos entre las regiones del Biobío y Los Ríos, lo que constituye un hito relevante para la generación de información sobre el comportamiento, adaptación y potencial productivo de este material genético, tanto en plantaciones forestales con especies nativas como en bosques nativos de Chile”.